Chicago y Nueva York, dos de las ciudades más grandes e importantes de los Estados Unidos, fueron pioneras en la construcción de rascacielos que datan de finales del siglo XIX y principios del XX. Supusieron una auténtica revolución en el mundo de la arquitectura debido no solo a su tamaño y apariencia sino a las novedosas técnicas con las que fueron construidos.

El primero de todos ellos se inauguró en 1885 y perteneció a la empresa Home Insurance Building. Contó con 42 metros de altura y diez pisos y se construyó utilizando una estructura metálica. Hoy en día, 42 metros no representan una gran altura pero, en esa época, resultaba algo notable y digno de admirarse. En esta construcción destacaban, además de las columnas de hierro, las primeras barras de acero bessemer, las cuales no se habían empleado hasta entonces en la construcción de edificios. El rascacielos fue demolido en 1931.

El segundo rascacielos del mundo se construyó en 1890, el New York World Building. Se hizo con 20 plantas y llegó a alcanzar los 106 metros de altura. Los neoyorquinos lo vieron con cierta admiración y durante algunos años fue el edificio más alto de la ciudad. Joseph Pulitzer lo mandó construir para albergar la sede de su famoso rotativo The New York World.  

Sin embargo, el primer gran edificio que se consideraría un auténtico rascacielos fue el Park Row Buiding, mismo que se alzó con 30 imponentes plantas en 1899. Fue construido en Manhattan y sus números son impresionantes: 8.000 toneladas de acero y 12.000 de otros materiales como ladrillo o terracota. Su altura alcanzaba los 119 metros y du diseño fue creación de Robert Henderson Robertson, experto en el diseño de rascacielos de acero e ingeniero de la firma Nathaniel Roberts. En 1908 este coloso fue superado por el Singer Building, también de Nueva York.

El primer rascacielos de Europa

El puerto de Liverpool, en Inglaterra, tiene el honor de ser el lugar en el que se levantó el primer gran rascacielos de Europa: el Royal Liver Building en 1911. Está considerado como uno de los primeros edificios en su clase construidos con hormigón armado. Fue situado en la zona marítima y mercantil de Pier Head. Medía 90 metros de altura y tenía 13 pisos. Hoy se le  considera una de las Tres Gracias de Liverpool y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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