La herrería japonesa se distingue del resto del mundo por superar las adversidades naturales.

El hierro en Japón es de tan baja calidad en carbono que debe ser trabajado durante meses.

La técnica milenaria en Japón para construir katanas de excelente calidad es reconocida mundialmente. 

En el Japón, durante la Edad Media, los antiguos herreros, antes de forjar una nueva hoja, realizaban rituales de purificación destinados a convocar a los espíritus propicios y a  que el nacimiento de la nueva katana fuera favorable.

La elaboración de una katana según los métodos tradicionales, puede llegar a costar meses de trabajo. 

Este procedimiento complejo provoca que el hierro se combine con el carbono formando el acero y, además, favorece la eliminación de muchas de las impurezas presentes en origen.

Hay que considerar que los yacimientos minerales y los depósitos de arena ferrosa que estaban a disposición de los antiguos herreros japoneses proporcionaban un metal de calidad muy limitada, comparados con los occidentales. 

Ante esta circunstancia, fue necesario elaborar técnicas especialmente refinadas para eliminar las múltiples impurezas presentes.

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Así se produce una katana

La katana tiene una hoja que suele medir entre 60 y 75 cm de largo, provista de una curvatura más o menos pronunciada (sori) destinada a facilitar la función de corte.

Existen diferentes tipos de curvatura (sori), una tipología singular y muy célebre es la  Bizen-Sori (por la provincia y escuela homónimas), en esta la curvatura es más pronunciada cerca de la empuñadura. 

Un segundo tipo de “sori” es el que predomina en  la provincia de Yamashiro, en este la curvatura de la hoja prácticamente no varía en toda la extensión de la espada samurái. 

Finalmente, tenemos el tipo más reciente de curvatura (sori), menos pronunciada que las precedentes y utilizada a partir del período Shinto. 

En este se aplica mayor curvatura en la última parte de la hoja a fin de facilitar la técnica de extracción rápida. 

La katana tiene un baricentro que, en los ejemplares mejor equilibrados, se coloca a 5-6 cm del guardamano (tsuba) para llegar a los 10-13 cm de los ejemplares más pesados. 

Un equilibrado avanzado proporciona más potencia en el corte, dado que permite acumular más energía cinética gracias a una mayor inercia, pero, en cambio, le resta agilidad a la espada, dificultando su manejo, por lo cual es preferible un equilibrado más atrasado.

El peso de una katana, incluidas la empuñadura y el guardamano, normalmente es de un kilo aproximadamente, pero existen notables diferencias entre los diferentes tipos, que pueden oscilar entre el 1.2 kg y los 700 gramos de algunos ejemplares Shinto. Construir una espada robusta no es difícil, lo más difícil es construir una hoja que sea robusta y ligera al mismo tiempo, y en esto los japoneses destacaban gracias a las depuradas técnicas metalúrgicas que desarrollaron y que hacen de las katanas Nihonto unas armas extraordinarias.

Katanas más famosas de la historia

Estas son las espadas samurái de gran valor que han ganado fama debido a la enorme habilidad de sus herreros, cuyos nombres son los que hacen que estos sables se vuelvan casi inmortales.

Masamune. Debe su nombre al herrero que la forjó, por lo que no es una espada en concreto, sino varias que salieron de su puño, como el caso de Shimazu-Masmune, por ejemplo.

Muramasa. Un nombre muy conocido, que en su día se consideraba como una cuchilla del demonio. Se dice que toda la familia Tokugawa fue asesinada por sus afiladas hojas.

Dojigiri. Proviene de una leyenda, ya que se dice que esta hoja acabó con la vida de un peligroso ogro. Todavía podemos ver una espada samurái con este nombre en el Museo Nacional de Tokio.

Onimaru. Es una katana que se ha visto muy poco en la historia, ya que apenas se muestra. En la actualidad, se sabe que la Agencia de la Casa Imperial cuida de una de ellas.

Mikazuki Munechika. Se dice que es una de las espadas japonesas más bellas de la historia por su curvada hoja. Es muy antigua, forjada en el siglo X, y se conserva en el Museo Nacional de Tokio.

Odenta. Esta katana tieneuna anchura superior a cualquier espada samurái gracias a sus 3.5 cm, y la cuida Maeda-Ikueikai.

Jyuzumaru. Esta histórica katana procede de un rosario budista. Se expone muy poco y se estuvo manteniendo un tiempo en el Templo Nichiren.

Sin duda, la herrería japonesa es un ejemplo de resiliencia, pues con trabajo enfocado logran superar todas las adversidades que la naturaleza les impone. 

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