Los espacios en los que habitamos pueden favorecer o no la propagación de ciertos patógenos que terminan siendo bastante dañinos como el caso del covid-19, la pandemia que está terminando con millones de vidas humanas a un ritmo acelerado. Como cualquier otro virus el covid-19 tiende a actuar en espacios cerrados donde existe una gran concentración de gente. Es por ello que la arquitectura juega un papel fundamental en la forma en que concibe los espacios para evitar o promover la propagación de ciertas enfermedades.

Una medida muy sana en que la arquitectura debe poner especial atención es en los espacios que tienden a alojar una cantidad importante de personas: pasillos, vestíbulos, salas de espera y ascensores. Lo ideal es que estos sitios se encuentren bien ventilados, con una buena entrada de luz y con vistas a espacios libres. Será necesario que cada uno de estos espacios cuente con indicaciones precisas acerca del flujo que deben seguir las personas para evitar la concentración innecesaria en un solo espacio. 

Además hay que prestar especial atención a los materiales que se usan para las superficies: se ha demostrado que el covid-19 dura especialmente mucho tiempo en acero inoxidable, plástico y materiales compuestos, que se caracterizan por ser poco porosos. En cambio, superficies como madera, cartón, fibras, algodón y cuero, que son porosos, son en las que el nuevo virus menor prevalencia tiene: 24 horas cuando mucho. 

Las decisiones que los arquitectos tomen para construir nuevos espacios van a derivar en promover la buena o mala salud de los habitantes. Hablamos de que esta forma artística tiene la misión de dar cobijo y refugio a las personas de una comunidad, pero también de fomentar  o evitar el desarrollo de enfermedades. 

“La arquitectura tiene que mediar entre las necesidades percibidas del momento y las necesidades desconocidas del futuro; entre las necesidades inmediatas de nuestros cuerpos y el deseo de crear algo que durará más allá de las generaciones. A medida que los lugares públicos comienzan a reabrir, las autoridades se esfuerzan por dar consejos en cómo adaptarlos para la pandemia”, escribe Kim Tingley para el New York Times.

La pandemia vino a replantear la manera en que la arquitectura juega un papel fundamental en los espacios que frecuentamos y vino a exhibir las virtudes o los errores de los edificios de nuestro entorno: aquellos que estaban listos para actuar en un contexto como el que estamos viviendo y aquellos que nunca pensaron más allá de su valor utilitario.

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