De la necesidad del hombre por protegerse del clima y de sus enemigos, surgió la herrería.  

Un herrero fabrica objetos que protegen al hombre y le ayudan a defenderse.

El descubrimiento del fuego y el conocimiento de la metalurgia hicieron posible el desarrollo del oficio. 

En la antigüedad, los herreros eran respetados artesanos, indispensables para el transporte, por su trabajo con los caballos, para la guerra y para la vida en general. 

La herrería era uno de los principales factores de la economía local de los tiempos anteriores a la revolución industrial.

Incluso hoy en día, la herrería es muy usada en la arquitectura, el diseño de interiores y de exteriores y la decoración. 

Las manufacturas típicas de la herrería son elementos de hierro forjado, rejas, muebles, esculturas, artículos decorativos y religiosos, campanas y utensilios de cocina.

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Historia de la herrería

Los Monjes Cartujos de los Alpes mejoraron los procedimientos de reducción de los minerales de hierro y, en el siglo XIII, aparecieron los primeros altos hornos. 

A partir del renacimiento surgieron numerosas forjas y herrerías.

Por su parte, ña revolución industrial, que tuvo lugar en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII, repercutió  notablemente en el campo de la metalurgia. 

En esta época, comenzó a obtenerse acero fundido valiéndose del crisol y, al quemar parte del carbono existente en el hierro colado, se llegó a la producción de hierro dulce o acero. 

En el siglo XIX se perfeccionaron todos estos procedimientos y aparecieron otros nuevos, empleados aun en la siderurgia actual. 

Gracias a ella,  tenemos hoy en día al acero, una materia prima para la elaboración de todo tipo de herrería artística y tradicional.  

Herrería artística para

proteger con belleza

Aunque la herrería se convirtió de un oficio artesanal a una industria manufacturera al introducirse en todas las áreas de acción del hombre e invadir todos los rincones del hogar. 

Las puertas de acero brindan protección a una gran cantidad de hogares, poniendo de manifiesto la creatividad y la destreza del herrero que las elabora.

Lo mismo ocurre con las rejas, balcones, protecciones y ventanas de hogares, negocios e industrias. 

La herrería invade los espacios donde el hombre habita y se desarrolla; embelleciendo su espacio.

Un oficio lleno de conocimiento

Aunque la herrería no es considerada una profesión, lo cierto es que sí posee un gran conocimiento. 

Un herrero necesita el conocimiento matemático para calcular, medir y elaborar un dibujo o borrador de lo que se planea fabricar, sin ser ingeniero en la materia. 

También requiere tener una mente abierta para lograr diseños innovadores, en lo que se refiere a puertas, barandillas, rejas, y todo lo concerniente al trabajo de herrería, sin ser un arquitecto profesional. 

Debe calcular costos de materiales e insumos, para hacer un presupuesto real, del costo del producto a fabricar, sin ser  un profesionista en finanzas o contabilidad.  

Sin embargo, aunque no se trata de una profesión, ser herrero sí requiere de una especial atención para realizar esta actividad redituable o simplemente atractivo como una forma de ganarse la vida.

Ser herrero hoy en día

Una de las ventajas de las que goza actualmente el herrero, es que gracias a la siderurgia hay una gran variedad de productos en el mercado que le ahorran el trabajo de moldear sus piezas.  

Tales como soleras, varillas cuadradas y redondas en diferentes medidas, remates para columnas y postes de rejas que puede encontrar en Ansacero.

Entre más detalles se encuentren en la pieza de hierro más tiempo y trabajo se requiere; y por lo tanto, su valor es más alto, pero a la vez el resultado es más atractivo. 

Debido a la habilidad y creatividad que se requiere para su desempeño, la herrería se ha convertido un arte. 

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