¿Alguna vez te has preguntado de dónde salió la inspiración para la creación del famoso castillo de Disney, que a la vez es el castillo de la película la Cenicienta? Bien, tenemos que viajar la región de Algovia, en el suroeste del estado alemán de Baviera, para conocer la mágica construcción que dio origen a uno de los símbolos de esta marca de entretenimiento famosa a nivel mundial. Entre los bosques de la región antes mencionada se alza un castillo entre un idílico paisaje que parece precisamente sacado de un cuento de hadas: el castillo de Neuschwanstein.  

Katharina Schmidt, administradora del castillo, comenta que muchos estadounidenses tienen una idea inversa respecto a este castillo y el que se encuentra en Disney: ”Vienen aquí y dicen: ¡ah, lo han copiado de Disney. Y nosotros les contestamos: “No, es al revés. Walt Diney estuvo aquí y tomó Neuschwanstein como modelo”.   

La ciudad de Neuschwanstein se encuentra a poco más de 100 kilómetros de Múnich. Luis II de Baviera escogió este lugar para alzar su castillo debido a su carácter solitario, por lo tanto, quería vivir en un sitio donde hubiera poca gente y pudiera mantenerse aislado de las multitudes. 

Se dice que las intenciones de Luis II respecto a su castillo eran realmente ambiciosas: su construcción debía traducir a la arquitectura las óperas de Richard Wagner (del cual era profundo admirador) y las leyendas alemanas sobre las que estaban basadas. 

En los muros se pueden apreciar pinturas sobre las óperas de Tannhäuser y Lohrengrin, ambas de Wagner. Las pinturas despliegan imágenes de fantasía, todo ello en colores vivos y con mucho oro. Luis II amaba el arte vivo y colorido, entre más espectacular, mucho para su regocijo. Luis II fue apodado ‘el Rey Loco’ debido a su extravagancia.

A nivel de arquitectura, el castillo poseía numerosas modernidades para la época, como calefacción central de aire caliente, luz eléctrica, agua corriente caliente y fría, desagües automáticos e incluso una línea telefónica. El castillo de Neuschwanstein posee 200 cuartos. Entre los más famosos se encuentran la Sala del Trono (la cual tiene 13 metros de altura), la Sala de los Cantores, o el propio dormitorio del rey y la capilla, que destacan por su estilo neogótico.

¿Cómo se llega hasta Neuschwanstein? Desde Múnich sale un tren a la pequeña ciudad de Füssen. Después, hay que tomar un autobús que recorre los Alpes Anteriores. El último tramo se a pie o hay que pagar un carruaje que lleve al visitante hasta el mágico castillo de Neuschwanstein.

Fue a partir de la misteriosa muerte del rey en 1886, que el castillo fue abierto al público para admirar sus maravillas. Cerca de 10.000 visitantes al día en temporada alta lo visitan a diario, y anualmente ha registrado hasta más de 1.4 millones de visitantes de distintas partes del mundo.

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