Podemos referirnos al interiorismo como el acondicionamiento y decoración de los espacios interiores de arquitectura. Se caracteriza por hacer de un espacio algo estético y artístico. No debe confundirse con la decoración de interiores, disciplina con la que tiene relación pero no son lo mismo.

El interiorismo va más allá de simplemente encargarse de la estética de un sitio: juega con los diseños y las ilusiones ópticas, implementando elementos como techos falsos o suelos elevados. También se encarga de la delimitación de los espacios, así como crear esas zonas abiertas que la arquitectura a menudo incorpora en sus diseños.

De manera recurrente, esta disciplina va a aprovechar las características de los espacios para adaptar la decoración y los elementos en relación a ellos. Asumimos modificará los espacios para adaptarlos al gusto y petición del cliente. El interiorista centrará su trabajo en los espacios que ya están construidos, pero también podría modificarlos para conseguir un lugar adecuado. Debe estar cualificado en múltiples disciplinas con el fin de que el resultado sea positivo y el deseado.

El interiorismo se encarga de muchos elementos vitales para que una obra de arquitectura se haga de la mejor manera: coordinación, gestión de la construcción y los tiempos de ejecución, administración de los proyectos para que los interiores alcancen el máximo rendimiento  en cuanto a funcionalidad humana desarrollo conceptual, planificación de los espacios, investigación, inspección, programación y comunicación con las partes interesadas.

También te puede interesar:

Las frases más bellas sobre la arquitectura que debes leer para inspirarte en tu siguiente creación

5 consejos que no te darán en la universidad si estás estudiando arquitectura

Recibe nuestro newsletter