Son aquellas construcciones que son alzadas para tener vida tan solo unas horas, días o semanas, es decir, su utilidad es momentánea. Sobre todo se ve mucho en la industria del espectáculo. Igualmente la vemos a menudo en infraestructuras en situaciones de emergencia. La arquitectura efímera lleva ya bastante tiempo entre nosotros. 

Se tienen indicios de ella desde la Edad Antigua, cuando estaba especialmente ligada a celebraciones diversas. Alcanzó una enorme popular en el Barroco, ya que permitía erigir de manera sencilla arcos de triunfo, pórticos, pabellones, edículos, templetes, tribunas, catafalcos e incluso altares callejeros.   

Asimismo, las estructuras que desaparecen debido a la caducidad de los materiales también pertenecen a la categoría de arquitectura efímera. Por otro lado, la arquitectura efímera tradicional es la que responde a las necesidades propias de eventos en particular en los cuales hay decorados o stands para eventos corporativos o exposiciones en museos, y más. 

La epidemia del coronavirus hizo que la arquitectura de emergencia, resurgiera con la construcción en pocos días de un hospital en Wuhan (China), donde se dio el brote de esta enfermedad. Asimismo en 2003, durante la crisis del SARS, se levantó otro centro hospitalario en Pekín, el Xiaotangshan, para acoger a enfermos con este virus en solo siete días.

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